Unos okupas llaman a la Policía y obligan a los propietarios a marcharse en Lugo

La Policía detuvo el pasado 26 de junio a los cinco okupas, dos mujeres y tres hombres, acusados de un delito de robo con fuerza.

Cinco okupas de una vivienda del barrio de A Milagrosa, en Lugo, llamaron a la Policía para que echara a los familiares de los propietarios de la vivienda porque tenían «miedo». El cuerpo tuvo que obligar a la nieta y otros parientes, que habían hecho guardia hasta las 3:00 horas de la madrugada del 26 de junio para impedir que robaran nada, a marcharse de la vivienda, según recoge La Voz de Galicia.

El domicilio se encontraba vacío desde el inicio del estado de alarma por la pandemia de coronavirus, cuando el matrimonio de 84 y 91 años se había trasladado a pasar el confinamiento con uno de sus hijos, padre de la nieta que descubrió que la casa había sido okupada.

La chica explica que habían tomado todas las precauciones posibles para evitar que esto sucediera: habían avisado a los vecinos del barrio para que les avisaran si se daban cuenta de algo extraño y acudían cada poco tiempo a la casa para comprobar que todo estaba bien. Solo hacía tres días que habían estado en el domicilio para recoger unos trajes.

Sin embargo, nada fue suficiente y el pasado 25 de junio el padre de una amiga avisó a la nieta de que había movimiento por la casa y de que había visto entrar y salir gente de ella. La joven llamó a la Policía y se dirigió a la vivienda, donde permaneció junto a otros familiares hasta las 3.00 horas de la mañana. «Los okupas llamaron a la Policía para decirles que tenían miedo y la Policía nos llamó para decirnos que nos teníamos que ir de allí. Que me parta un rayo si entiendo algo», cuenta estupefacta.

Los agentes desalojaron y detuvieron un día después a los okupas, dos mujeres y tres hombres de entre 18 y 31 años, y les acusaron de un delito de robo con fuerza. Habían dejado la casa destrozada. En tan solo tres días ya habían cambiado la cerradura, descolgado los cuadros, roto los muebles y marcos de fotos que los ancianos tenían allí, y habían envuelto muchas de sus pertenencias en mantas, como si fueran a llevárselo.

También encontraron la casa muy sucia. «Había colillas tiradas por el suelo, cagadas de perros… Además de destrozones, guarros», asegura la chica, que reconoce que «cuando entré ahí, se me caían las lágrimas». Los okupas se llevaron dinero en efectivo de su abuela, que se siente culpable por lo ocurrido. «Tiene un disgusto muy grande. Le robaron miles de euros en efectivo y cree que la culpa fue suya por tener ese dinero en casa», explica.

Además del dinero, los detenidos se llevaron figuras de Lladró, un abrigo de piel y «cosas de toda la vida», como las joyas de su bisabuela, que habían traído desde Cuba, y los instrumentos de su abuelo, dos guitarras y un laúd de los que solo dejaron las fundas.

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