Sánchez llega al aniversario del confinamiento con un posible tercer estado de alarma en mente

El Gobierno plantea la posibilidad, incierta aún, a las puertas de una Semana Santa en la que España se juega que haya una cuarta ola.

Este sábado hace justo un año desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció casi a la hora de cenar en la Moncloa para anunciar lo que ya se temía, que el constante aumento de contagios de coronavirus obligaba a decretar -al día siguiente- un estado de alarma para imponer el confinamiento domiciliario en todo el país. 365 días después, la pandemia sigue entre nosotros aunque de forma mucho menos virulenta y nos encaminamos hacia el final de un segundo y más largo estado de alarma, de seis meses de duración. Se levantará el 9 de mayo pero las restricciones podrían no quedarse ahí. Sánchez afronta este primer aniversario de la pandemia abierto a la posibilidad de decretarlo por tercera vez si los datos no son todavía lo suficientemente buenos, avanzan desde 20 Minutos.

Mientras las conversaciones se llenan de comentarios sobre cómo ha cambiado la vida en el último año y de las últimas veces que hicimos tal o cual cosa antes del confinamiento, y periódicos, radios y televisiones recuerdan con especiales la efeméride de aquel 14 de marzo, el presidente del Gobierno no tiene previsto ningún acto público para conmemorar el primer aniversario del primer estado de alarma, que se activó en algunos de los momentos más traumáticos de la pandemia. Según apuntan en el Gobierno, tras el Consejo de Ministros extraordinario del viernes, su agenda pública continuará el lunes con una cumbre hispano-francesa, en la que se verá con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en Montauban, donde aprovecharán para visitar la tumba de Manuel Azaña.

En esta aparente normalidad, la maquinaria del Gobierno ya ha empezado a contemplar la posibilidad de que el estado de alarma continúe más allá del 9 de mayo, cuando se levantará el segundo vigente en la actualidad.

La espita la abrió a primera hora del viernes la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y la agrandó un poco más horas después la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero. Todo, a las puertas de una Semana Santa en la que España se juega que haya una cuarta ola que trastocaría definitivamente la evolución a la baja de la pandemia en estos momentos y que haría más cierta la posibilidad de otro estado de alarma.

Darias no descartó tal posibilidad. «Tenemos que verlo, ahora en lo que estamos es en bajar la incidencia», dijo en una entrevista en RNE. Hasta ahora, el umbral que señalaba el Gobierno era una incidencia acumulada (IA) de 50 casos por cada 100.000 habitantes pero este viernes la ministra de Sanidad la estrechó más. Cuando se alcance esta cifra se buscará llegar hasta un «escenario de normalidad», en la mitad, con una incidencia de 25 casos.

«Cuando se acerquen estas fechas [9 de mayo] se consultará al comité de expertos, el grupo de personas que están asesorando a Sanidad y en función de la prevalencia y de la incidencia acumulada adoptaremos las las decisiones y se trasladará si se recomienda prolongar o no», añadió Montero poco después desde la sala de prensa de Moncloa.

El Gobierno afirma que de momento es «precipitado» y que la decisión no está tomada en estos momentos porque dependerá de cómo de controlada esté la pandemia en mayo.

Sin embargo, un tercer estado de alarma es ya una opción que el Gobierno no descarta si la incidencia acumulada no se sitúa en ese momento en 50 casos por cada 100.000 habitantes en 14 día o incluso en la «búsqueda» de esa IA de 25 casos a la que se refirió Darias.

Este viernes, la IA general en España era 130,51, siguiendo un descenso constante que, sin embargo, cada vez es más lento. Entra dentro de lo normal según los expertos, que inciden en que es más fácil rebajar las cifras cuando son muy elevadas que cuando lo son menos.

Dos alarmas diferentes
El primer estado de alarma que se decretó ahora hace un año no fue igual al segundo que está vigente desde octubre. En marzo de 2020 fue un confinamiento domiciliario y se fue renovando durante 15 días hasta que se levantó el 21 de junio. Tras el verano, el Gobierno quiso y obtuvo del Congreso un segundo estado de alarma de seis meses de duración pero con condiciones notablemente más laxas, que a día de hoy se basan particularmente en la restricción de movimientos entre comunidades y limitaciones en las reuniones sociales y toques de queda nocturnos.

En el primer estado de alarma, el Gobierno central concentró todo el poder, con decisiones que, según los casos, comunicó o intentó consensuar con los líderes regionales en la Conferencia de Presidentes. En octubre el modelo dio lugar a la llamada «cogobernanza» el Gobierno central convirtió en autoridades delegadas a cada presidente autonómico y el Consejo Interterritorial de Salud, que reúne a Darias con los consejeros del ramo, relevó a la Conferencia de Presidentes como órgano estrella.

A las puertas de una Semana Santa que será crucial para ver en qué situación llegará España al 9 de mayo, todo apunta a que un eventual tercer estado de alarma mantendría el sistema actual, de medidas «quirúrgicas» dentro de un catálogo acordado por todas las comunidades y aplicadas en función de su situación epidemiológica.

In this article