Primer paso para recuperar el Mar Menor: atajar la entrada de sedimentos y nutrientes

El informe de evaluación del Mar Menor elaborado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) concluye que su recuperación pasa por atajar la entrada de sedimentos y nutrientes a la laguna.

Ésta es la principal conclusión del Informe de evolución y estado actual del Mar Menor en relación al proceso de eutrofización y sus causas, que la Dirección General de la Costa y el Mar del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) encargó al IEO en el marco del seguimiento de las estrategias marinas de España.

El informe aborda la evolución del ecosistema marino lagunar, las causas y consecuencias de la crisis ecológica del Mar Menor y analiza la dinámica de recuperación y posibles soluciones. Para conocer la evolución del ecosistema se analizan los datos existentes para los distintos parámetros: batimetría, tipos de fondo, composición de los sedimentos, campo térmico, campo halino, material particulado en suspensión, patrón de circulación lagunar, flujo de entrada/salida en el canal de El Estacio, tiempos de renovación lagunar, nutrientes, respuestas del plancton, turbidez y praderas marinas, impacto de los episodios de DANA en el Mar Menor y situación de las poblaciones de Pinna nobilis (nacra).

En segundo lugar, se abordan las causas y consecuencias de la crisis ecológica del Mar Menor. En este apartado se explica en detalle el papel principal del aporte de nutrientes y materia orgánica como motor de eutrofización, pero también se abordan otros factores que contribuyen a la degradación del ecosistema lagunar, como la contaminación metálica, la contaminación química, las obras costeras, puertos, dragados y el mantenimiento de playas. Se analizan asimismo los efectos colaterales en el Mediterráneo adyacente.

Por último, el informe analiza la dinámica de recuperación y análisis de posibles soluciones. En este sentido, el documento reconoce que la recuperación del Mar Menor será un proceso largo y muy complejo porque, incluso con la eliminación de todas las entradas de nutrientes procedentes de la cuenca, la liberación de nutrientes desde sus fondos y los aportes desde las aguas subterráneas continuarán durante bastante tiempo.

Por tanto, el primer paso para la recuperación es impedir la entrada de sedimentos y nutrientes con medidas de prevención en origen, mejorando de forma sustancial las técnicas y eficiencia de la fertilización agrícola en términos de cantidades, tiempo y formas de aplicación, y conseguir que la propia cuenca sea capaz de retener y eliminar la mayor parte de los nutrientes que aun así pudiesen circular.

Para ello se recomienda aplicar distintas soluciones basadas en la naturaleza, como son, por ejemplo, la recuperación de cauces, reducción de la erosión, incremento de cobertura vegetal, protección y recuperación de humedales periféricos, construcción de humedales artificiales en combinación con otros sistemas eficaces de filtrado de nutrientes (por ejemplo, biorreactores de madera).

El informe técnico de asesoramiento insiste en que es fundamental identificar y cuantificar adecuadamente las diferentes entradas de nutrientes a la laguna. Además, deberían adoptarse medidas para reducir los aportes desde los centros urbanos ribereños, mejorando la red de saneamiento y evitando descargas de los efluentes urbanos tratados o sin tratar a la laguna.

Asimismo, considera necesaria la adopción de medidas que eviten el trasporte de sedimentos procedentes de la erosión de suelos agrícolas hacia la laguna, que a su vez servirán para mitigar los daños de las lluvias torrenciales sobre los municipios ribereños.

Es también fundamental revisar las medidas priorizadas en el Proyecto Vertido Cero, de acuerdo con una valoración realista de su eficacia respecto al objetivo de reducción de fuentes de nutrientes que potencialmente acaban en la laguna, así como respecto a su impacto en el ecosistema mediterráneo adyacente.

 

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