¿Piensas dejar puesta la lavadora o el lavavajillas de noche para ahorrar luz? Cuidado con la ‘muerte dulce’

Hace ocho años, en una jornada de puertas abiertas en el parque de Bomberos de Pozuelo, un oficial hacía una recomendación a los niños que visitaban las instalaciones: «Pedid a vuestros padres que jamás dejen puesto el lavavajillas de noche».

A continuación, contaba el siniestro al que los bomberos habían acudido años atrás. Entraron a una vivienda llena de humo, y hallaron un cuadro dantesco: todos los miembros de una familia muertos en sus camas. Habían dejado funcionando el lavavajillas por la noche, que se quemó y si bien las llamas no consumieron la casa, sus ocupantes murieron por intoxicación por monóxido de carbono: la llamada muerte dulce.

Tan solo en abril se han producido al menos dos incendios por quemarse el lavavajillas: uno de Vitoria y otro en Segorbe (Castellón). Ahora que mucha gente tiene la idea de dejar funcionando los electrodomésticos en la franja nocturna para ahorrar luz, los expertos en incendios vuelven a llamar la atención sobre los peligros de esta práctica.

La tentación nocturna

 

Y es que la nueva tarifa de la luz distingue tres franjas horarias, la más barata de ellas de medianoche a ocho de la mañana entre lunes y viernes y todo el día en fin de semana. Situación que ha causado innumerables bromas acerca de planchar de madrugada o cocinar a altas horas de la noche.

Pero mucha gente puede tener la tentación de irse a dormir con la lavadora o el lavavajillas (dos de los electrodomésticos que más electricidad gastan) funcionando, pues se apagan solos al acabar el ciclo, o dejar cargando móviles o patinetes eléctricos. Prácticas que conllevan ciertos peligros, según señala Roberto Alonso, oficial del cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid.

«El mayor riesgo que tenemos al utilizar los electrodomésticos por la noche es que ya no hay un control presencial», indica Alonso. «Si hay un fallo o un problema, el usuario tardará más tiempo en descubrir ese fallo».

«Si solo se trata de que deja de lavar, no hay ningún problema, pero en el caso de que haya un cortocircuito y el problema vaya a más, el usuario tardará más en darse cuenta», agrega. «Si hay un problema en el lavavajillas y empieza a incendiarse, el usuario está durmiendo, pues no va a quedarse levantado por la noche para verlo, y tardará hasta que se dé cuenta que ese electrodoméstico está ardiendo. Y el tiempo de respuesta es importante para los bomberos».

El peligro de la noche

El oficial de Bomberos señala que este tipo de incidentes son especialmente preocupantes en la franja nocturna.

«Para el cuerpo de Bomberos, la tipología de siniestros que más nos preocupa es la de incendios nocturnos, porque no hay un control presencial: está todo mundo durmiendo y la gente tarda más tiempo en darse cuenta», señala Alonso.

«Un problema muy grande es que comienza a llenarse de humo la vivienda, por un cortocircuito o una derivación en el uso de los electrodomésticos, ya sean lavavajillas, lavadoras, o ahora que se están comenzando a dejar cargando patinetes eléctricos dentro de los domicilios, o incluso los propios móviles», añade. «Si nadie de la familia se da cuenta, la vivienda se llena de humo y al final puedes fallecer simplemente por ese humo que ha generado el cortocircuito o derivación».

 

Cada año, la Fundación Mapfre y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos elaboran un estudio sobre víctimas de incendios. El más reciente, con datos de 2019 (puedes consultarlo más adelante), cuantifica 165 muertes; 91 de ellas (55%) se produjeron en horas nocturnas, y en la gran mayoría de los casos (99 muertes, el 66%) fallecieron por intoxicación.

 

La gran mayoría de muertes por incendio se produjo en viviendas (125, el 76%). En la mayor parte de esos casos (41%), el incendio tuvo como causa probable un origen eléctrico. 

Antonio Tortosa, vicepresidente de Tecnifuego (Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios) confirma que es una pauta que se repite todos los años. «Evidentemente es cuando más personas estamos en las viviendas, y se está preparando la cena, se ponen lavadoras, y es donde hay más incendios», comenta. » Si además ahora cargamos la red con todo lo que se está hablando de conectar equipos, pues el número de incendios puede subir».

Tortosa señala que, «con o sin subida de luz», se debe estar atento a tener las instalaciones eléctricas en condiciones para que sean adecuadas a la sobrecarga de los electrodomésticos que se usan.

«Si tenemos por ejemplo instalaciones eléctricas de hace 40 años y con un tipo de cableado determinado y el consumo eléctrico que hoy en día utilizan los electrodomésticos va a ser superior a esa instalación, ahí podemos tener problemas de sobrecarga, cortocircuito y posibles incendios», explica.

Si bien en los nuevos desarrollos urbanísticos ya se cuentan con instalaciones más modernas, aún hay muchas viviendas más antiguas en las que estas instalaciones no han sido actualizadas, por falta de dinero o de previsión. «Es lógico y normal que el ciudadano medio no tenga conocimiento de estos conceptos», agrega.

Más incendios por patinetes

El oficial de Bomberos de Madrid confirma también que se están presentando más incendios causados por patinetes eléctricos, ya sea que tengan problemas en la batería o porque se usan cargadores inadecuados o no homologados para ese equipo.

«Lo ideal sería cargarlos fuera de los hogares, pero pocas viviendas tienen terraza o alguna zona donde puedan cargarse sin que estén dentro», apunta. «El patinete eléctrico lleva una batería más grande que el móvil y el riesgo que genera es mayor».

Alarmas de incendios

Los expertos apuntan a que, en general, siempre hay que estar atentos a posibles problemas en el cableado, averías en los electrodomésticos (Alonso pide dejar el mantenimiento en manos de profesionales y no hacerlo uno mismo)  y no sobrecargar las regletas. Y sobre todo, instalar una alarma contra incendios. 

El oficial de Bomberos explica que no tiene que ser una instalación sofisticada ni conectada a una central. Hay algunas pequeñas, que funcionan con pilas, y que pueden avisar si hay humo en la cocina u otra área de la casa.

Pero tanto él como el vicepresidente de Tecnifuego coinciden en que en España hay aún poca cultura en cuanto a estos dispositivos, que podrían reducir hasta en un 70% el número de muertes por incendio en el hogar.

«La conciencia en España es muy pequeña, prácticamente nada», estima Tortosa, que pone como ejemplo países como Reino Unido, que desde los años setenta tiene un reglamento al respecto, y Francia, donde las alarmas contra incendios son obligatorias desde marzo de 2015.

«Y ya lo ideal es que esos detectores estén conectados a una central, porque tenemos el servicio 24 horas los 365 días del año, y las personas con movilidad reducida o problemas físicos tendrían menos posbilidades de fallecimiento, porque la central receptora de la alarma avisaría a los bomberos directamente».

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