Muere en prisión a los 82 años Bernard Madoff, autor de la mayor estafa piramidal de la historia

Madoff llevaba en prisión desde 2009 cuando se le declaró culpable de estafar cerca de 65.000 millones de dólares.

Bernie Madoff, el financiero neoyorquino que protagonizó uno de los mayores fraudes de la historia, ha fallecido este miércoles en una prisión federal de Carolina del Norte. Tenía 82 años. Madoff se declaró culpable en 2009 de organizar un fraude piramidal Ponzi, con el que defraudó miles de millones de dólares a sus clientes.

Madoff fue condenado a 150 años de cárcel. En febrero del año pasado solicitó su puesta en libertad por su estado de salud, había sido diagnosticado con enfermedades terminales. Había intentado algo similar a finales de 2019, pero las autoridades penitenciarias no se lo concedieron porque «minimizaría la gravedad de su ofensa».

Madoff fue trasladado a un centro de cuidados paliativos dentro del sistema federal de prisiones, y murió por causas naturales, según aseguraron a la agencia AP fuentes del centro.

El escándalo de Madoff sacudió a Wall Street en 2008. Era uno de los financieros de éxito, con fondos de inversión que dieron rentabilidades extraordinarias durante décadas. Sin formación económica, Madoff se convirtió en una leyenda de Wall Street y fiaron a él su dinero desde colectivos de jubilados a famosos como el director Steven Spielberg o el actor Kevin Bacon.

De un día para otro, se descubrió la realidad. Las rentabilidades que conseguía Madoff no se debían a su varita mágica con las finanzas, sino a un fraude piramidal convencional: pagaba los beneficios a sus clientes con la entrada de nuevos inversores. Y, en el camino, se embolsaba miles de millones de dólares para una vida de lujos con su familia.

Desde la década de los ochenta, Madoff, junto a su hermano y sus dos hijos, manejaba una oficina legítima de intermediación desde un rascacielos del Midtown de Manhattan. En él se escondía una oficina secreta en la que Madoff y su director financiero, Frank DiPascali, organizaban una contabilidad paralela en la que se falseaban compras y ventas de activos.

La pirámide se derrumbó como un castillo de naipes en el otoño de 2008, cuando la crisis financiera de aquel año empezó a atacar a los inversores y a Madoff se le acabó el flujo de dinero entrante para respaldar los beneficios que prometía a sus clientes.

Finalmente, reunió a sus hijos y les confesó que su negocio era «una gran mentira». Intentó que el asunto solo le salpicara él y aseguró a los investigadores que solo él manejaba la estafa. Pero DiPascali también acabó en prisión, así como su hermano, que defendió que no sabía nada de la estafa piramidal.

Madoff quemó 17.500 millones de clientes de todo el mundo. El albacea elegido por la justicia para tratar de recuperar lo perdido ha encontrado 13.000 millones.

La desgracia para Madoff fue más allá del encarcelamiento de por vida. Uno de sus hijos se quitó la vida. El otro, murió a los pocos años de cáncer. Y arruinó los ahorros de ricos, pero también de muchos inversores humildes.

Madoff fue detenido en diciembre de 2008 por el FBI en las oficinas de su compañía de inversión tras confesar a sus hijos que durante 30 años había operado un esquema de Ponzi, una estafa piramidal, que le permitió estafar miles de millones de dólares a sus clientes.

Posteriormente fue condenado en junio de 2009 a 150 años por diseñar una estafa piramidal con la que se calcula que ganó de manera fraudulenta cerca de 65.000 millones de dólares. Entre los estafados se encontraban organizaciones benéficas, fondos de pensiones y miles de pequeños invesores.

Entre los estafados también estaban actores como Kevin BaconKyra Sedgwick y John Malkovich, así como una organización benéfica del director Steven Spielberg.

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