Macrodispositivo contra el tráfico de drogas en el centro de Barcelona

61 detenidos en un dispositivo con cerca de un millar de agentes de los Mossos, de la Policía Nacional y de la Guardia Urbana de Barcelona.

Agentes de los Mossos d’Esquadra, conjuntamente con la Guardia Urbana de Barcelona y la Policía Nacional, han llevado a cabo la mañana del 7 de octubre un macrodispositivo policial con casi un millar de efectivos policiales que se han desplegado en el centro de Barcelona para desmantelar tres entramados criminales que controlaban la venta y la distribución de drogas en las calles del barrio del Raval de Barcelona. Durante el operativo se han realizado un total de 32 entradas judiciales en el centro de la capital catalana y tres en Badalona, ​​Cornellà y El Prat de Llobregat. En Barcelona también se han hecho cinco inspecciones administrativas en locales del distrito.

El operativo policial es la culminación de una investigación policial conjunta que se inició a mediados de agosto del año pasado, tan sólo un mes después de la realización del dispositivo Suricat que conllevó la desactivación de 36 narcopisos y la detención de 53 personas que formaban parte de los diferentes grupos investigados dedicados al tráfico de drogas en esta zona.

El macrodispositivo de esta mañana, llamado Coliseo, ha comportado la detención de los principales responsables de los tres grupos investigados. Hasta el momento, el balance es de 61 detenciones en el marco de las diferentes entradas y registros que se han realizado. Se ha intervenido más de seis kilos y medio de sustancias estupefacientes, entre heroína y cocaína, más de dos kilos de anfetaminas y 350 plantas de marihuana. La droga intervenida tiene un valor estimado en el mercado ilícito de 550.000 euros. Los investigadores han localizado también 71.000 euros 118 terminales de móvil.

La investigación se produce después de más de un año de investigaciones que han permitido acreditar la existencia de un consolidado entramado criminal dedicado al tráfico de drogas formado por tres ramas de nacionalidad rumana, paquistaní y nigeriana que habían hecho con el control de la droga que se distribuía hasta ahora en el Raval, en Barcelona y en algún municipios del Área Metropolitana.

El dispositivo, que ha supuesto una fuerte presencia policial en el centro de la ciudad, se ha coordinado desde el Centro de Coordinación (CECOR) con presencia de mandos de los tres cuerpos policiales. A primera hora de la mañana, se ha activado el helicóptero y el dron policial para apoyar a los agentes que han participado en las diferentes entradas judiciales que se han realizado. Con el objetivo de garantizar el trabajo policial, se ha instalado un punto de control desde donde se ha gestionado el traslado de los detenidos.

Golpe policial a proveedores y distribuidores

Los dispositivos de vigilancia y seguimientos que se han realizado a lo largo de este año han permitido determinar la actividad de cada uno de los principales entramados investigados:

La rama de origen rumano está dedicada al tráfico de sustancias estupefacientes en Barcelona, ​​concretamente en el Raval, y sus integrantes venden la droga, principalmente heroína, en la vía pública. Este grupo tiene una estructura jerárquica donde cada uno de sus miembros tienen sus funciones. Los principales líderes de la organización dirigen desde Rumanía la estructura, desde donde llevan un control absoluto de las ventas realizadas y las ganancias obtenidas. En Barcelona delegan sus funciones en las personas de su confianza que a la vez controlan los vendedores que venden la droga en la calle al consumidor final.

La rama de origen paquistaní se encarga principalmente de abastecer al clan rumano de sustancias estupefacientes, principalmente heroína pero también cocaína. Proveen la droga en los principales puntos investigados que hasta hoy se utilizaban como puntos de venta y de almacenamiento, algunos de los cuales están ocupados ilegalmente.

– La rama de origen nigeriano toma protagonismo durante el confinamiento cuando comienza a proveer de drogas a los diferentes grupos investigados que vieron como el decreto del estado de alarma frenó la entrada de droga en el país a través de las mulas que gestionaban y que provenían de Pakistán e Inglaterra. Presenta una estructura definida donde se establecen claramente los roles de cada uno de sus eslabones.

El confinamiento cambia las dinámicas de los investigados

El impacto de la pandemia del coronavirus a mediados del mes de marzo con la declaración del estado de alarma en todo el Estado español supuso un cambio en las dinámicas de funcionamiento de los grupos investigados. Si durante la investigación, los agentes constataron que el entramado paquistaní utilizaba mulas procedentes de Pakistán y de Inglaterra para conseguir las drogas, durante el confinamiento esta vía quedó parada. Con el fin de continuar con el negocio de la droga, que se vio muy afectado por la situación, se buscaron nuevas vías de suministro, que permitieran mantener activo el tráfico de drogas. Entonces entró en acción la rama nigeriana y otros suministradores de nacionalidad española y de origen paquistaní dedicados al tráfico de sustancias estupefacientes. Durante el confinamiento, la rama nigeriana suministraba la droga,

Las restricciones en la movilidad derivadas del confinamiento de la población y la fuerte presión policial que se realizó sobre los puntos de venta en el distrito de Ciutat Vella supuso que desde el inicio del estado de alarma en el distrito se desactivaran un total de 19 domicilios (17 en el Raval) desde donde se realizaba venta / consumo de sustancias estupefacientes. En concreto, se neutralizaron 10 puntos de venta y 9 narcopisos.

Una investigación de más de un año

La investigación, que se inició en agosto del año pasado, se ha centrado en las diferentes actividades ilícitas llevadas a cabo por estos grupos criminales, que además de dedicarse al narcotráfico podrían estar implicados con el tráfico de seres humanos. Los investigadores sospechan que miembros de esta organización podrían haber llevado personas desde Pakistán y Rumanía con destino a Europa, principalmente en España, y concretamente en Barcelona, ​​para obligarlas a vender las sustancias estupefacientes con amenazas y coacciones hacia ellas y sus familias en los países de origen, y también con agresiones físicas.

La investigación ha permitido determinar que el jefe de la antigua organización desmantelada en el marco del operativo Suricat contra el tráfico de drogas que se llevó a cabo el mes de junio del 2019 y que actualmente está ingresado en prisión, dirigía desde el centro penitenciario del entramado criminal paquistaní encargado de suministrar las drogas al clan rumano.

Los investigadores también han constatado que algunos de los investigados utilizaban pisos ocupados previamente desde donde realizaban el tráfico de sustancias estupefacientes y gestionaban las actividades relacionadas con la distribución de las drogas.

Fruto de la investigación policial se comprobó que estos entramados utilizaban los llamados punteros que actuaban en la calle y que se encargaban de la venta directa de heroína en la vía pública que quedó parada con la irrupción del coronavirus. Con el levantamiento de las restricciones, la venta callejera se activó y nuevamente los vendedores la ofrecían directamente a la calle, generando problemas de seguridad y de malestar vecinal.

El operativo de hoy se suma a los dos grandes operativos contra el narcotráfico y contra los narcopisos realizados en el centro de Barcelona en los años 2018 y 2019. La fuerte presión policial llevó a que la venta de heroína se desplazara a la calle y que aumentara la presencia de vendedores que actuaban directamente en la vía pública y que la actual investigación ha permitido desactivar.

La investigación continúa abierta y no se descartan más detenciones. Los detenidos pasarán a disposición judicial en los próximos días.

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