Los rebrotes vuelven a disparar las cancelaciones en plena temporada vacacional

El empeoramiento de la situación sanitaria en España ha vuelto a hacer caer las reservas tras un repunto a finales de junio

El sector del turismo está viviendo una temporada atípica, aunque las catastróficas previsiones del mes de marzo habían mejorado con la apertura de las fronteras y la estabilización de los contagios a finales de junio. Sin embargo, la incipiente remontada del turismo se ha visto frenado en seco a raíz de la situación de descontrol de los rebrotes.

Las cancelaciones se han vuelto a disparar estos últimos días y el ritmo de reservas cae a un ritmo acelerado, tal y como ha reconocido la ministra de Industria y Turismo, Reyes Maroto. Fuentes del sector confirman con preocupación esta tendencia.

El frenazo al turismo tiene graves consecuencias para la economía española. Se prevé una caída de 83.000 millones de euros para este año y nada hace prever que los número vayan a mejorar. Es el sector más afectado por los ERTE y, mientras cientos de ellos continúan en marcha, crece el temor a que se produzcan miles de despidos.

El empeoramiento de la situación sanitaria y la mala gestión de las administraciones tienen un impacto directo en la industria de los viajes en el verano más complicado. Las agencias de turismo reconocen que la incertidumbre por los rebrotes sigue causando indecisión entre los clientes, y avisan: tras una semana en ascenso, han sufrida otra oleada de cancelaciones.

En Cataluña, uno de los peores lugares de España si no el peor en cuanto los rebrotes, las medidas aplicadas en Barcelona, donde permanece abierto el 25% de hoteles pero con una baja ocupación, han tenido un efecto contagio inmediato en la marcha de la campaña estival de toda Cataluña y el resto de España.

Fuentes del sector aseguran que los rebrotes en diferentes ciudades y, sobre todo, en un referente del turismo internacional como es Barcelona, ha supuesto un antes y un después en cancelaciones y descenso de reservas en todo el país.

La situación, dicen, es muy preocupante: Madrid y Barcelona son un desierto, y en las zonas de costa las ocupaciones rondan el 30%. Los hosteleros afirman que hay mucha incertidumbre y que no pueden hacer previsiones: hace quince días había esperanzas de llegar al 50% de la actividad en agosto, pero ahora parece imposible.

In this article