Las playas de Valencia han perdido hasta 10 metros de ancho en los últimos cinco años por los temporales y la erosión

El ancho de las playas del término municipal de València ha menguado de forma alarmante en los últimos cinco años, con diferencias según la ubicación, pero con una regresión evidente en su conjunto por la acción combinada de los temporales, el cambio climático y la intervención humana, según informa 20 minutos.

Según un estudio encargado por el Ayuntamiento a un grupo de investigación del Departamento de Ingeniería Cartográfica, Geodesia y Fotogrametría de la Universitat Politècnica de València (UPV), el retroceso de la línea de costa se está produciendo sobre todo en las del sur, aunque también en las del norte, y solo en los 10 kilómetros de franja litoral estudiados se han perdido 427.498,86 metros cúbicos de arena entre 2015 y marzo de 2020 y hasta 10 metros de ancho en playas como las del Cabanyal-Las Arenas (-9,89) y Pinedo-espigones (-10,10).

La necesidad del estudio surgió a raíz de la borrasca Gloria, uno de los temporales más duros de las últimas décadas que golpeó fuertemente las costas valencianas el pasado mes de enero. Los investigadores han analizado la evolución de la línea de costa durante el último lustro, en el que, además de la pérdida de arena, han constatado una «fuerte bajada de la cota de playa» no solo por Gloria, sino por toda una serie de temporales vividos desde el otoño de 2016.

En este sentido, los técnicos han constatado que en muchas de estas playas del término municipal de València, tras los temporales, no se está produciendo una recuperación o esta es «muy lenta y no completa». Esto está sucediendo incluso en las playas del norte, desde el Cabanyal hasta la Patacona, donde más arena se suele acumular.

La Devesa, la zona más castigada

El director del estudio, Josep Pardo, ha ofrecido las cifras globales. Entre el otoño de 2015 y marzo de 2020 se han perdido 427.498,86 metros cúbicos de arena, o lo que es lo mismo, 51 m³ por metro lineal de playa o 30 centímetros por metro cuadrado. «Las pérdidas máximas se han producido al sur de la gola del Pujol, en la playa de la Devesa, aunque ha habido en toda la franja, es algo global», ha explicado.

Según ha expuesto, en las últimas décadas se ha producido un «cambio de paradigma, durante miles de años se ha acumulado sedimentos por los ríos. Ahora, por efecto de la acción humana, es el revés», ha explicado.

Sobre la posible afección del puerto, ha afirmado que tiene más importante como barrera respecto a las corrientes marinas que en cuanto a su posible ampliación. «Esas corrientes, desde hace muchas décadas, no están permitiendo pasar arena del norte al sur. El efecto esencial del puerto sobre las playas es preexistente. Las ampliaciones han podido tener un efecto, pero no es el más importante en estas alteraciones. Estos cambios no están yendo por ahí, de hecho hay afección también en las playas del norte», sostiene.

El Ayuntamiento pide al Gobierno que actúe

El alcalde de València, Joan Ribó, ha dicho durante la presentación del estudio que es «imprescindible pedir a la Dirección General de Costas del Gobierno de España el famoso proyecto de regeneración de las playas de València, con 28 millones de euros, pero que el Ministerio no ha trabajado en absoluto, los gobiernos anteriores no usaron los fondos disponibles del puerto».

Tal y como ha recordado, en enero de 2017, en la Casbah, «hubo un problema serio. Vino la directora general, Raquel Orts, e hicimos unos muros de prevención por parte del Ayuntamiento, pero fueron buenas palabras y esto no se ha ejecutado» ha denunciado.

Por su parte, el vicealcalde y concejal de Ecología Urbana, Sergi Campillo, ha detallado el plan demandado por Ribó. Consistiría en la captación de arena de un banco sumergido frente a las costas de Cullera, de 28 millones de euros de inversión, que aportará 3 millones de metros cúbicos y la fijación por 55 años de las playas, «además de propiciar la regeneración dunar y recuperar la línea de costa de 70 metros que hace años que no tenemos», ha explicitado.

Causas globales y locales

Campillo ha aludido a causas globales, como el cambio climático y los temporales que hacen que suba de forma constante el nivel del mar, y locales de la degradación de la costa.

Por un lado, el «efecto barrera de las infraestructuras de la costa como el del puerto, que no es nuevo, tiene un siglo. Acumula arena e impide que llegue a las playas del sur».

Otro déficit local la gran aportación que hacían los ríos de sedimentos a las costas se ha cortado en las últimas décadas. «El río Turia ahora ni siquiera llega al mar», ha ejemplificado. «Los ríos con sus sedimentos son el alimento principal de las playas. El Turia se ha comido su desembocadura, y el Júcar está tan represado que el agua no llega al mar». Todo esto produce que el efecto erosivo del mar no se vea regenerado.

Campillo ha apelado a la sensibilidad ambiental de la ministra de Transición Ecológica para que este departamento aporte «soluciones» a las playas valencianas, en las que, además, se desarrolla actividad económica.

El vicealcalde también ha criticado que el modelo de desarrollo de las últimas décadas, que «no ha tenido en cuenta los procesos naturales, lejos de ser rentable, va a tener un coste de millones de euros».

En su opinión, estos costes ambientales «deberían ser tenidos en cuenta a la hora de planificar las infraestructuras, no es una cuestión romántica o moral, sino también un coste económico para todos los ciudadanos de millones de euros. Toca un cambio en la concepción del diseño e intervención del territorio para tener en cuenta los costes ambientales», ha añadido.

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