La Guardia Civil incauta 1.400 kg de hachís y una plantación de marihuana indoor

Se trata de una organización delictiva dedicada al tráfico de hachís entre Melilla y la península que ha sido desarticulada

Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional han culminado una operación conjunta en la que se ha desarticulado una organización delictiva integrada por ciudadanos españoles y marroquíes, dedicada al tráfico de hachís desde Melilla, con destino la Península ibérica.

En la operación se han detenido a nueve personas. Se han intervenido 1.400 kg de hachís, una plantación indoor de marihuana con 90 plantas, el bloqueo y embargo de 14 inmuebles y 2 naves comerciales entre otros objetos. El valor de los efectos intervenidos y bloqueados asciende a unos 4 millones de euros.

Dos de los integrantes de la organización –padre e hijo– afincados en Melilla, eran los responsables de arrendar naves industriales en un polígono de la ciudad, y realizaban los trámites en persona y los pagos en mano y efectivo, con el fin de no dejar huella digital y tener cobertura legal para realizar operaciones lícitas.

Otro miembro de la organización, actuaba como representante de la empresa que el líder de la organización administraba y se encargaba de contactar con organizaciones delictivas dedicadas al tráfico de hachís en Melilla o Marruecos.

Una vez introducida la droga en la Melilla, era almacenada en las naves industriales alquiladas por la organización, usando como cobertura legal la de ser una empresa importadora/exportadora de ropa. Posteriormente, otra empresa consignataria despachaba la llegada a la ciudad de los semirremolques de «ropa usada», procedente de Almería, que introducían en las naves arrendadas.

Tras descargar la mercancía «legal», introducían la droga en los remolques utilizados para traer la ropa en complejos dobles fondos realizados previamente, provistos de avanzados sistemas electrónicos de apertura, donde ocultaban dispositivos de seguimiento GPS, de tal forma que el líder de la organización controlaba en todo momento la localización del vehículo con la droga.

Una vez preparada y cargada la droga en el semirremolque, solicitaban a la empresa consignataria su traslado aparentemente «vacío», hasta el puerto de Melilla, donde lo embarcaban en los buques con destino a la península.

La droga tenía como destino un polígono industrial en la localidad de Lorca (Murcia), donde al igual que en Melilla, introducían el vehículo en una nave industrial que utilizaban como «guardería» para la descarga y almacenamiento hasta el momento oportuno de su distribución.

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