Cuidado con el MMS: «lejía gourmet» y supuesta solución milagrosa para todo que no cura nada y es peligrosa

MMS son las siglas en inglés de Miracle Mineral Solution o Miracle Mineral Suplement (suplemento o solución mineral milagrosa), una disolución de clorito de sodio en agua. El clorito de sodio es un tipo de blanqueante industrial que se utiliza en la industria papelera y en la textil. También es uno de los compuestos que se utiliza, en pequeñas cantidades para potabilizar el agua.

Nada de todo esto tiene sentido desde el punto de vista puramente lógico: es imposible que una sola sustancia, por muy potente o eficiente que pueda ser, actúe contra todas esas enfermedades al mismo tiempo. Y más si tenemos en cuenta que la lista de enfermedades que supuestamente cura incluye enfermedades causadas por virus, bacterias, hongos y parásitos, enfermedades inmunológicas, enfermedades neuronales, cánceres…

Cada tipo de enfermedad tiene un mecanismo de acción distinto y reacciona ante unas sustancias diferentes. Para algunas de ellas, como el SIDA o muchos tipos de cáncer no existe cura todavía y se investiga para encontrarla, con equipos científicos altamente especializados.

Por eso no tiene lógica que un solo producto pueda actuar sobre todas ellas. Ni siquiera aunque sea un desinfectante capaz de matar los gérmenes que hay en el agua, como hace el clorito de sodio, porque eso no quiere decir que vaya a actuar de la misma forma en nuestro cuerpo.

Aunque hay evidencias de que el clorito de sodio interactúa antes con las bacterias que con las células de nuestro cuerpo, eso no quiere decir que no vaya a interactuar también con nuestras células. Así que no hay forma de afirmar que esta solución pueda hacer lo que le atribuyen los que la promocionan.

¿Hay alguna evidencia de sus beneficios?

No, no la hay. Lo único que pretende hacerse pasar por evidencia son resultados de experiencias directas y las afirmaciones que Humble hace en sus libros, en los que asegura haber curado a más de 200.000 personas de malaria en África y Sudamérica, y que más de 5 millones de personas en todo el mundo lo consumen de forma habitual.

Todo esto es seriamente dudoso, y en ningún caso constituye una evidencia científica sólida. Los testimonios no son evidencias. Los estudios bien hechos sí, y de eso no hemos encontrado ninguno.

El MMS puede ser peligroso

Todos los medicamentos tienen posibles efectos secundarios, y el hecho de que los defensores del MMS nieguen que los tiene es una señal más de que aquí no hay estudios científicos por ninguna parte.

El clorito de sodio y el dióxido de cloro en el que se transforma tienen una fuerte acción oxidante, y consumirlo puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, intoxicaciones, fallo renal y alteraciones sanguíneas. Esos síntomas son utilizados por los defensores del MMS como supuestas pruebas de que el organismo se está limpiando y curando.

Es decir, que el MMS es un producto tóxico y corrosivo del que hay documentados casos de graves daños renales en caso de sobredosis. Probablemente sea poco dañino en las dosis bajas que mucha gente consume, pero sigue siendo peligroso si se consume de forma habitual y que en cualquier caso no va a producir ninguna mejora en la salud, por lo que no parece un riesgo que merezca la pena correr.

En el año 2010, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitía una alerta sobre el MMS. En ella avisaba de la venta de este producto a través de internet y explicaba que «cuando se consume siguiendo las instrucciones citadas en esas páginas producen efectos adversos que pueden ser graves». La FDA, la agencia del medicamento de Estados Unidos, se pronunció en el mismo sentido ese mismo año.

Información original Maldita.es

 

 

 

 

 

 

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