¿Cómo afectan las pantallas a nuestros ojos?

¿Es cierto que las pantallas digitales afectan a nuestros ojos? Es una cuestión sobre la que se ha dicho mucho, tanto que sí como que no tiene una relación probada científicamente. Así que para salir de dudas, la web Blogthinkbig.com ha consultado a una óptica, María José Sánchez, que trabaja a diario con pacientes y conoce bien el tema.

Su respuesta es clara: las pantallas sí afectan a nuestros ojos. Pero no tanto por la luz de las pantallas en sí, que se está estudiando, sino principalmente por los hábitos asociados.

“Mantenemos la vista fija, sin apenas variedad, en un punto luminoso, y a una distancia relativamente pequeña”. Lo recomendable es que haya, al menos, una distancia de entre 50 y 60 centímetros.

A esto hay que sumarle la gran cantidad de horas que pasamos delante de los dispositivos. Hay estudios que la cifran en siete horas, e incluso más. Y es un hecho que cuando estamos “conectados” parpadeamos menos: mantenemos los ojos bien abiertos, para que no se nos escape nada, casi como en una situación de alerta.

Si en un momento cualquiera, nuestra frecuencia de parpadeo es cada ocho o diez segundos, delante del ordenador asciende a medio minuto; más del triple.

“La disminución de parpadeo es un problema para los ojos, pues causa el Síndrome del Ojo Seco. Éste consiste en que los ojos segregan menos cantidad de lágrimas, provocando una sensación de ardor, escozor, arenilla o visión borrosa. Estos efectos son la manifestación del ojo de que necesita estar más lubricado”.

¿Tiene solución? Sí. Aumentar la frecuencia de parpadeo. Esto podemos hacerlo de forma consciente, obligándonos a hacerlo. Sin embargo, lo más cómodo es descansar la vista cada cierto tiempo. Es decir, “apartar la vista de la pantalla y mirar unos cinco o diez minutos por la ventana, a lo lejos, o cerrar los ojos cada hora u hora y media”, nos explica.

Para prevenir y aliviar los síntomas mencionados del “ojo seco”, también puedes recurrir a la lágrima artificial para hidratarlos. No obstante, en caso de que presentes molestias, María José recomienda primero que visites “a un especialista de la visión, un óptico-optometrista o un oftalmólogo para descartar posibles problemas de graduación u otros problemas adyacentes”; que también pueden producirse.

¿Sirve realmente descansar la vista? En su opinión, y en la de numerosos profesionales, sí. Es necesario para que los ojos no se acostumbren a enfocar solo de cerca. Esto puede alterar su capacidad de adaptación para enfocar a distintas distancias.

Por esta misma razón, también aconsejan pasar más tiempo al aire libre, en donde el ojo enfoca todas tanto de cerca como de lejos. Una invitación quizá obvia para algunos, pero muy necesaria hoy día, ya que pasamos tantas horas “enganchados”.

Para que sea fácil acordarse, los ópticos barajan una fórmula: 20-20-20. Cada 20 minutos, pasar 20 segundos enfocando a 20 metros. No hace falta seguir la regla de forma estricta, es una orientación. Lo que sí conviene es hacer interrupciones para descansar la vista de vez en cuando.

Con respecto a la luz azul hay bastante discusión. Los expertos están divididos entre su perjuicio para los ojos y entre quienes lo niegan, argumentando que no está comprobado su efecto. Es verdad: aún se está evaluando.

Respecto a los principales problemas visuales, la miopía o la hipermetropía, sí parece que hay una consecuencia directa. Por ejemplo, ha trascendido el aumento de niños miopes durante los últimos años. María José confirma que “cada vez hay más personas con problemas de visión. De hecho, ahora, tras el confinamiento por la Covid-19, el número se ha multiplicado”. Sin embargo, en estas anomalías influye de forma especial la predisposición genética.

“Este hecho no debe ser algo alarmante -concluye-, pero sí debemos tener más cuidado”. Reduciendo el número de horas de exposición e incorporando estos consejos a nuestra rutina diaria.

Texto original blogthinkbig.com -Contenido bajo licencia Creative Commons BY-SA

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