Biden derrota a Trump y gana las elecciones de Estados Unidos

Estados Unidos tiene nuevo presidente. O eso al menos han dicho las urnas. Joe Biden se sentará en la Casa Blanca, pero no todavía. Tiene un escollo más que superar. Al candidato demócrata no le ha bastado con alcanzar los 270 votos electorales, sino que además tendrá que enfrentarse a la ya anunciada batalla judicial que va a presentar Donald Trump. La remontada en Georgia le ha asegurado al exvicepresdiente de Obama su asiento en el Despacho Oval, después de haberse impuesto en otros estados clave como Arizona, Pensilvania, Míchigan o Wisconsin. En eso ha apoyado Biden su triunfo, destaca 20 Minutos.

Pero es un triunfo, de momento, incompleto. Donald Trump se resiste y ya anunció antes de que se certificase su derrota que en votos «legales» él era el ganador. Mantiene la teoría de que los demócratas han «robado» las elecciones y que por tanto el recuento es «ilegal». De hecho, ya ha impugnado ese conteo en varias zonas, concretamente en esas en las que Joe Biden fue subiendo como la espuma tras varias horas de delantera republicana. Con todo, Trump ha roto varios hitos para mal: Florida y Ohio eran seguro de victoria…hasta este 2020. El presidente -de momento saliente- ganó en ambos estados y aún así ha perdido en el cómputo general.

«Detengan el conteo» y «cuenten todos los votos». Son dos afirmaciones antagónicas pero representativas de lo que han sido estas elecciones. En función del escenario, Trump ha pedido una cosa u otra. Biden, por contra, ha apostado por la cautela, aunque tras su fachada de moderación y centrismo, se ha visto ganador casi en todo momento. Porque salvo al inicio del recuento, siempre lo ha sido. Cierto es que la noche no había empezado bien para él, pero como dice el dicho, lo importante es cómo se acaba. La lectura, eso sí, tiene una parte negativa para Biden: ha perdido apoyo en el colectivo hispano y ha habido zonas en que la diferencia respecto a Trump ha sido más pequeña de lo que lo fue en 2016 para Hilary Clinton.

En el otro lado, a Donald Trump no le ha servido movilizar más votos. En unas elecciones récord –la mayor participación desde 1900– ambos se han convertido en los candidatos más votados de la historia. Se suele decir que a mayor voto, más opciones de cambio. Y eso ha ocurrido esta vez.

 

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