Alerta en las UCI españolas por el aumento de accidentes de patinete eléctrico

Los casos más habituales son lesiones derivadas de traumatismos de alta energía, bien por impactos directos tras salir despedidos o al ser golpeados por otros vehículos, y no llevar casco, sobre todo los jóvenes. 

El patinete eléctrico se ha convertido en un medio de transporte habitual en muchas ciudades españolas. Como con cualquier medio de locomoción, es necesario un uso responsable, prudente y adecuado del mismo, especialmente cuando se trata de uno que puede ser manejado por menores de edad. Esta necesidad de precaución y seguridad se ha vuelto más importante que nunca ante la llegada de cada vez más casos a las UCI españolas de personas accidentadas mientras utilizaban un patinete eléctrico.

“Son dispositivos a motor que pueden llegar a generar traumas que precisan de ingreso en Unidades de Medicina Intensiva, tanto al propio conductor como a terceros, en caso de atropello”, explica el doctor Pedro Enríquez, coordinador adjunto del Grupo de Trabajo de Neurointensivismo y Trauma de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Los casos más habituales son lesiones derivadas de traumatismos de alta energía, bien por impactos directos tras salir despedidos o al ser golpeados por otros vehículos. “Llama la atención que hasta un tercio de los pacientes tienen traumatismos craneoencefálicos de diversa consideración, pudiendo llegar a comprometer su vida”, añade el doctor.

Así, los cuadros de ingreso de estos pacientes en las UCI no difieren del de accidentados que manejaban otro tipo de vehículo. “Las lesiones son prácticamente iguales a las sufridas en los accidentes de bicicleta o moto. No hay que olvidar que la velocidad media de un patinete eléctrico puede llegar a superar los 20 km/h y que circulan por calzadas donde también lo hacen otros vehículos”, dice el doctor Enríquez.

Aunque aun es pronto para determinar un perfil de los accidentados, al ser un medio de transporte de uso reciente, los expertos de la SEMICYUC han trazado uno preliminar: personas jóvenes, menores de 40 años, preferentemente varones, sin casco y conduciendo a gran velocidad.

El número de hospitalizados no se aproxima a los datos de Estados Unidos, donde se aumentó la incidencia de casos un 222% entre 2014 y 2018 (según informe publicado recientemente por la Journal of the American Medical Association), pero no deja de seguir un patrón ascendente. Así, Unidades de Cuidados Intensivos como la del Hospital Josep Trueta de Girona alertan de cada vez más ingresos por traumatismos craneoencefálicos graves en un plazo muy corto de tiempo. El jefe de servicio de Medicina Intensiva, el doctor Josep Maria Sirvent, informa de que han llegado a tratar a media docena de accidentados en los últimos cinco meses: “Suelen ser fruto de la imprudencia, al ir a gran velocidad por la acera y sin casco de protección. Chocan o frenan en elementos de la vía como las tapas de alcantarilla, pilonas…”.

Muchos de los casos necesitan de una hospitalización larga. “Requieren monitorización neuro-crítica avanzada y tratamiento intensivo durante una media de 15 días, aunque algunos necesitan un período mayor de estancia en la UCI por persistir con una condición clínica de dependencia importante”, añade el doctor Sirvent. “Además, la mayoría necesita meses de rehabilitación intensa, que empezamos en la misma UCI desde el primer día. Quedan secuelas importantes al menos en los seis primeros meses, como dificultad para relacionarse y comunicarse con sus familiares, dificultad para ingerir los alimentos y para realizar las actividades de la vida diaria. La reincorporación laboral y la recuperación del trabajo u ocupación habitual previa al accidente, en general, requiere de varios meses de recuperación”, prosigue.

Los expertos llaman la atención sobre el pobre uso del casco entre los usuarios españoles de patinete eléctrico, especialmente entre los más jóvenes. “Nadie discute la efectividad de las medidas de protección en el caso de bicicletas y motos, por lo que no estaría de más su implantación también en estos vehículos. Debemos subrayar que se han dado casos de traumatismos craneoencefálicos graves que quizás se podrían haber evitado con el uso de casco. Dada la velocidad a la que circulan y la limitada capacidad de frenado que tienen estos artilugios, nuestra opinión es que debería ser obligatorio el uso del casco. En cualquier caso, recomendamos su uso encarecidamente en ausencia de obligatoriedad”, explica el doctor Pedro Enríquez.

La media de casos en las UCI de los hospitales de los principales núcleos urbanos de España está en unos dos al año. Es una cifra que varía mucho entre un centro y otro, al depender de lo que se hayan extendido los servicios de alquiler de patinete eléctrico y la generalización de su uso en cada ciudad.

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